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martes, 14 de marzo de 2017

MOU: Felicidad alrededor del Mundo

 Fuente web MOU


Mou es una ONG que genera momentos de felicidad. Usamos el 100% de los donativos que recibimos para transportar felicidad. Compartimos una historia de felicidad con la persona que ha hecho el donativo. Vídeos, fotos y palabras, te acompañarán hasta crear tu propio momento de felicidad.

Ashoka España

Fuente: Web de Ashoka España

Ashoka es la mayor red internacional de Emprendedores Sociales. Una organización global, independiente y sin ánimo de lucro que lidera la apuesta por la innovación y el emprendimiento social, construyendo una sociedad de ciudadanos que sean agentes de cambio, o changemakers. Ashoka apoya el trabajo de más de 3.300 emprendedores sociales en 90 países. España, en la actualidad, da apoyo a 29. Su fundador, Bill Drayton recibió el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación en 2011.

Visión

La visión de Ashoka es un mundo de actores de cambio. Un mundo en el que todas las personas se sientan con la capacidad, el apoyo y la libertad de actuar para mejorar su entorno y ofrecer respuestas a los problemas sociales más urgentes. Todo el mundo puede cambiar el mundo. Todos podemos ser Changemakers. 
Ashoka apuesta por la construcción de un ecosistema para el emprendimiento social que sea profesional y competitivo. Un ecosistema que integre a la ciudadanía y a las instituciones públicas y privadas para liderar la innovación y el cambio social.

Nuestro enfoque

Para impulsar el cambio social a través de la innovación y el emprendimiento social, Ashoka trabaja en tres niveles: el apoyo individual a los emprendedores sociales innovadores, el impulso al emprendimiento colaborativo y en red, y la construcción de un ecosistema de emprendimiento social eficiente para resolver los problemas de la sociedad.
Para más información, lee nuestro folleto

Patronato

Para conocer quienes son los miembros del patronato de Ashoka España pincha aquí

Verkami; Crowdfunding para sueños.

Fuente web Verkami

Qué es verkami

Somos una alternativa a los modelos tradicionales de financiación para artistas, creadores, diseñadores, colectivos... Un modelo basado en la complicidad con el público, una nueva experiencia de consumo cultural y un componente militante y de mecenazgo.

Nuestra fórmula

Una herramienta muy potente y multi-idioma en continua evolución, asesoramiento personalizado para todos y cada uno de los proyectos por expertos de las industrias culturales y la mayor comunidad europea de amantes de la cultura. Una combinación que marca la diferencia y hace que los proyecto en verkami tengan una tasa de éxito superior al 70%, única entre las grandes plataformas de crowdfunding..


El modelo de financiación

Solo los proyectos que en los 40 días de plazo lleguen como mínimo al 100% de su objetivo de financiación recibirán el dinero aportado por sus mecenas. En caso contrario, las cantidades que los mecenas se han comprometido a aportar no se hacen efectivas y el proyecto no recibirá la financiación. Verkami cobra por sus servicios un 5% de lo que recaude el proyecto y solo en caso de que consiga la financiación.

Quién está detrás de verkami

Verkami nace en Mataró de la iniciativa privada de un padre y dos hijos: Joan, Adrià y Jonàs Sala, un biólogo, un historiador del arte y un físico. Nos une la pasión por la creatividad, el arte y la investigación, y poder ayudar a hacer realidad pequeñas manifestaciones de aquello que más queremos es lo que nos (con)mueve. Verkami es un neologismo en esperanto que significa "amante de la creación".
Más sobre nosotros en Prensa y Festivales.

martes, 7 de marzo de 2017

Red social para niños

'Facebook' para niños: "La solución no es prohibir sino educar"



 


  • Se llama Banana Connection y fue inspirada por un niño de 10 años
  • Cuenta ya con 200 usuarios y están preparando códigos de acceso para 5.000
Mateo, de 10 años, le pidió a su padre en enero abrirse un perfil en Facebook. La respuesta de éste fue un "no" rotundo. Sin embargo, Mateo no cesó en su empeño y le sugirió que crease una red social para él y sus amigos. Se acababa de plantar la semilla de 'banana connection'.
"Mi visión y la idea que mi hijo me había dado comenzaron a rondar cada vez con mayor fuerza en mi cabeza", explica John Echeverry, socio fundador de una agencia de publicidad interactiva. La idea fue tomando cada vez más fuerza en su cabeza hasta que dio como resultado un: ¿por qué no? "Me había matriculado en un Máster de dirección de Marketing, así que cuando tuve que elegir mi trabajo final, decidimos ir adelante con el proyecto", recuerda.
Lo primero era buscarle un nombre a la nueva red social y para ello Mateo volvió a servir de inspiración para su padre: "Unas semanas atrás, antes de que todo esto pasara, hablando con mi hijo de los móviles me preguntó que por qué Steve Jobs le había colocado el nombre Apple a su empresa, sabiendo que significaba manzana y no tenia relación con ordenadores. Yo le conté la historia, a lo que él me respondió que cuando fuera mayor su empresa se llamaría Banana. Semanas más tarde dábamos vida a su idea y con el nombre que a él se le había ocurrido".

Seguridad y libertad

Tal y como explica Echeverry, el objetivo de 'Banana connection' es preparar a los más pequeños en el mundo de las redes sociales: "Se encontrará con un entorno dinámico y adaptado a su edad, con contenidos que fomenten tanto la creatividad como la comunicación, así como un espacio que promueva el respeto y el valor social donde puedan expresar sus gustos", asegura."De esta forma, cuando den el salto a otras redes sociales irán con un mínimo de aprendizaje tanto de los posibles riesgos como de las ventajas. (…) Además, tenemos a disposición de los usuarios el grupo del buen uso de las redes sociales, donde encontrarán información de interés y con un moderador que resolverá sus dudas".
De hecho, cuando comenzaron a idear la red social se encontraron con una dificultad: ¿cómo gestionar la privacidad de los más pequeños? Desde el principio tenían claro que tenía que hacerse pero sin que se sintieran "controlados".
"Pensábamos que para los niños era vital su privacidad y que sintieran que su perfil es realmente suyo y darles esa libertad de que los padres no necesitan estar a su lado como un policía para que ellos puedan navegar. Por otro lado igualmente hablamos de niños y no podemos dejarles a la deriva, es aquí dónde el desarrollo de un perfil para padres vía web y una app para dispositivos móviles eran vitales", reflexiona Echeverry.
Así, decidieron crear un código de acceso para la red social. A éste se podría acceder a través de propio centro educativos o academia. Una vez registrado, el pequeño podrá enviar solicitudes de amistad. Sin embargo, éstas deberán ser aprobadas previamente por los padres del que invita, algo que hará a través de una herramienta de control parental o una app desarrollada para móviles iOS y Android. Una vez aprobado el acceso del nuevo usuario a la red social, recibirá un código con el que podrá registrarse, eso sí, en compañía de los padres. En ese momento éstos podrán asociar la cuenta de Banana con su perfil en Facebook o vincularlo a su mail para recibir las notificaciones y acceder al control parental a través de la web."Creemos que el problema actualmente es la falta de educación tanto de padres como de los propios niños en este aspecto y la solución no es prohibir si no educar, y es por esto que hemos querido que la educación sea un pilar fundamental de nuestra plataforma", asegura Echeverry a lainformacion.com.

También en el 'cole'

La red social va dirigida a niños de los 7 a 13 años, sin embargo, también hay un espacio en la misma para los docentes. Así, los educadores tienen la posibilidad de crearse un perfil para comunicarse con la clase (siempre de forma grupal) o para enviar comunicados a los padres directamente a los móviles.
Los creadores de la red redactaron además una unidad didáctica sobre el buen uso de las redes sociales para aquéllos colegios que deseen impartir ese módulo en clase. "Queremos implicar a los educadores para que compartan con sus alumnos determinadas actividades y fomentar así una educación creativa. Por ejemplo, el profesor de matemáticas puede crear un grupo de música si lo desea, una actividad que fomenta la creatividad y los niños a quienes esto les llame la atención podrán unirse a ese grupo. Igualmente se pueden crear grupos privados para las clases o para algún trabajo puntual y todo esto supervisado desde el perfil del control parental", subraya el CEO.

Tan lejos y tan cerca de Facebook

La red cuenta con varias similitudes que le acercan a la conocida red social. Por ejemplo, un usuario infantil puede colocar su foto de perfil, crear sus álbumes de fotos, unirse a grupos de interés (sólo los pueden crear grupos los educadores, y los padres pueden hacer seguimiento desde su perfil) o acceder al BananaTube: una sección que realiza búsquedas en el propio Youtube sin salir de 'banana' pero pasando por un filtro de palabras para minimizar las búsquedas indeseadas.
Asimismo, el niño puede colocar listas de reproducción de vídeos musicales en Banana Music o escuchar emisoras de diferentes géneros musicales o acceder al Banana Game. Sin embargo, el padre podrá consultar tanto las secciones de fotos, vídeos, grupos y amigos de su hijo y si lo cree necesario podrá eliminar dicho material o amistad. Los filtros de privacidad son totalmente cerrados y los usuarios que no son amigos no pueden ver el perfil de un usuario que no pertenece a su grupo. Asimismo, los niños no pueden tener como amigos ni a padres ni a educadores.

Y cuando cumplen los 18…

De momento 'Bananaconnection' está funcionando en beta con unos 200 usuarios pero ya está preparados los primeros 5.000 códigos para la entrada escolar. No obstante, todavía hay algún aspecto que perfilar, como el hecho de hacer una continuación de la red cuando los usuarios cumplan los 18: "Estamos pensando en la posibilidad pero aún no está definido. Evidentemente los filtros de seguridad y el diseño cambiarían en ese caso", remacha Echeverry.

Donde descansan los sueños de los niños

Donde descansan los sueños de los niños

James Mollison, fotógrafo y viajero del mundo, ha propuesto esta serie de fotos que representan los dormitorios de niños de diferentes países del mundo. En todas las culturas, la habitación que tenemos representa nuestro lado más íntimo, una habitación que refleja a su propietario y su identidad.
Os dejamos algunas sus fotografías y las descripciones que las acompañan 
 Indira, 7 años, Katmandou, Nepal
niños proyecto ong disenosocialorg
Indira vive con sus padres, hermano y hermana cerca de Katmandú, en Nepal. Su casa tiene una sola habitación, con una cama y un colchón. A la hora de acostarse, los niños comparten el colchón en el suelo. Indira ha trabajado en la cantera de granito de la zona desde los tres años. La familia es muy pobre así que cada uno tiene que trabajar. Hay 150 niños que trabajan en la cantera. Indira trabaja seis horas al día y luego ayuda a su madre con los quehaceres domésticos. También asiste a la escuela, a 30 minutos a pie. Su comida favorita es la pasta. A ella le gustaría ser bailarina cuando sea mayor.
Dong, 9 años, Yunnan, China
infografia derechos infantiles disenosocialorg
Dong vive en la provincia de Yunnan en el suroeste de China, con sus padres, hermana y abuelo. Él comparte una habitación con su hermana y sus padres. La familia tiene tierra suficiente para cultivar su propio arroz y caña de azúcar. La escuela Dong está a 20 minutos a pie. Le gusta escribir y cantar. Casi todas las noches, se pasa una hora haciendo su tarea y una hora viendo la televisión. Cuando sea mayor, a Dong le gustaría ser policía.

Lamine, 12 años, Bounkiling, Senegal
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Lamine es un alumno de la escuela coránica de la aldea, donde no se permiten niñas. Él comparte una habitación con otros niños. Las camas son básicas, algunas con el apoyo de los ladrillos para separarlas del suelo. A las seis de la mañana los niños comienzan a trabajar en la granja escuela, donde aprenden a excavar, recoger el maíz de la cosecha y arar la tierra con animales. Por la tarde, estudian el Corán. En su tiempo libre le gusta jugar al fútbol con sus amigos.

Douha, 10 años, Hebron, Cisjordania
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Douha vive con sus padres y hermanos 11 en un campo de refugiados palestinos en Hebrón, en Cisjordania. Ella comparte una habitación con sus cinco hermanas. Douha asiste a una escuela a 10 minutos en coche y quiere ser pediatra. Su hermano, Mohammed, murió en un ataque suicida contra los israelíes en 1996. Después, el ejército israelí destruyó la casa de la familia. Douha tiene un póster de Mahoma en la pared.

Anónimo, 12 años, Costa d’Avorio
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Este chico de nueve años es un refugiado de la guerra en Liberia. Va a una escuela para niños ex soldados en Costa de Marfil. Su nombre se guarda en secreto para proteger su identidad. Miles de chicos -a menudo huérfanos- fueron reclutados para pelear en la violenta guerra civil. Les prometían dinero, comida y ropa. Los movían por todo el país hasta que olvidaban cuál era su hogar y se convirtieron en desplazados. Este chico es huérfano y tiene tres hermanos. Vive en una choza con otros tres pupilos. Su comida favorita es arroz con tomate, carne y pescado molidos juntos. Le gusta el fútbol y quiere ser profesor cuando sea grande.

Web de James Mollison, Autor del proyecto "Where Children sleep"


lunes, 6 de marzo de 2017

Victor Espigares y VisualiceUs


Fuente: web de Victor Hola! Ese del á¡rbol soy yo, Victor Espigares. Gracias por visitar mi página.
Aparte de trepar árboles, cree una empresa online que me ha permitido tener el estilo de vida con el que siempre había soñado.
VisualizeUs, una red social de imágenes, cuenta con más de 209,000 usuarios y ha aparecido en diversos medios incluyendo The New York Times, donde fue catalogado como “una instalación de arte en constante transformación”.
He escrito el libro “Móntatelo Por Internet” donde comparto lo que he aprendido durante todos estos años de emprender y enseño a otros a crear sus ideas online y vivir de ellas.
Sigue leyendo debajo si quieres conocer más sobre mi historia.

Apariciones en los medios

Algunas entrevistas que me han hecho

De la oficina a crear mi propia Start-up

Soy ingeniero técnico informático de formación y mi historia era una como tantas otras: horas y horas delante de una pantalla en la oficina. Trabajaba en el campo de la astrofísica y la investigación, y mi vida era bastante rutinaria pero satisfactoria. Hasta que un día tuve una idea, aparentemente inocente.
En aquel entonces estaba metido de lleno en el mundo del diseño y la fotografía y pasaba mucho tiempo aprendiendo y viendo imágenes y fotografías (aquí puedes ver algunas de mis fotos en una exposición virtual). Al final del día me costaba horrores recordar donde había visto esta o aquella imagen que me había fascinado. Así que se me ocurrió hacer unos favoritos para contenido visual que me ayudaran a recordar esas imágenes, y también a compartirlas como inspiración con otras personas.
Al proyecto lo llamé VisualizeUs.
Lo llevé a cabo en mi tiempo libre, y más por gusto y como un reto personal que otra cosa, pero ironías del destino, estaba llamado a cambiarme la vida.
Para mi gran sorpresa, el proyecto tuvo muy buena acogida, empezó a hacerse conocido y a crecer inesperadamente. Nuevos usuarios se apuntaban cada día y al cabo de un par de meses no pasaba un sólo segundo sin que alguien en alguna parte del mundo añadiera una nueva imagen a su colección de inspiraciones. Lo que había nacido como un proyecto personal por una necesidad propia había convertido en un proyecto global.
VisualizeUs siguió creciendo y se fue haciendo cada vez más conocido. Y yo después de un tiempo haciendo malabares entre mi trabajo y el proyecto, que cada vez demandaba más, tuve un momento de valentía y decidí lanzarme a por todas. Así que dejé mi trabajo y me lancé a la odisea de convertir un proyecto que había empezado por amor al arte en una startup de verdad que pagara mis facturas.

Más no siempre es Mejor

Pero llevar una startup no es moco de pavo y más si se trata de un proyecto independiente que da servicio a más de doscientos mil usuarios.
De golpe y porrazo pasé de estar las reglamentarias ocho horas sentado en la oficina, al caos de no tener horarios y simplemente invertir cada minuto disponible en el proyecto. Novato de emprender, me había creído demasiado el cuento de “matarse a trabajar para retirarse joven” que se oye en el mundo de las startups. Tenía un horario totalmente loco, una nutrición bastante cuestionable y una vida social escasa. Pero el viento soplaba a favor y la empresa rendía, así que eso justificaba los maratones de hasta 16 horas delante del ordenador y el seguir con el acelerador pisado a fondo.
Sin darme cuenta, o mejor dicho, sin querer darme cuenta, me había ido poco a poco convirtiendo en un workaholic, un adicto al trabajo. Dicen que sarna con gusto no pica y con tal de ver crecer a mi criatura todo valía. Pero el precio que estaba pagando era el de mi calidad de vida y sobre todo el de mi propio cuerpo.
Demasiados años sentado delante de una pantalla con unos hábitos posturales muy cuestionables, habían hecho que mi cuerpo no protestara al estar sentado, pero sin embargo manifestara todo tipo de dolores de espalda ante cualquier otro tipo de actividad tan sencilla como andar. Sin mencionar que concederme unas vacaciones a mi mismo era casi un milagro y que cuando no estaba delante de una pantalla, no conseguía desconectar mi mente de ella.
Irónicamente, una de las razones por las que me había decidido a emprender online era para tener más libertad que trabajando para otros, y poder así disponer de mi tiempo a mi antojo. Obviamente en alguna bifurcación del camino me había perdido, pero de alguna forma sabía en mi interior que alcanzar esa meta seguía siendo posible.

El Cambio de Rumbo hacia El Factor Libertad

Fue entonces cuando decidí dar un giro de 180º, sobre todo interior. Pasé por un aprendizaje personal arduo y largo, pero mereció la pena. Empecé a dejar de pasar tanto tiempo delante de la pantalla y a ser más eficiente el poco tiempo que lo estaba. Aprendí a elegir cuidadosamente dónde centrar mis esfuerzos para obtener el máximo beneficio, y a poner en funcionamiento estrategias que desvincularan mi tiempo del proyecto sin que éste se resintiera.
Paralelamente, aprendí a escuchar a mi cuerpo y comencé a rehabilitar todo el daño que le había ido infligiendo silenciosamente con los años. Gracias a esto, empecé a descubrir todas las posibilidades y diversión que tenía para ofrecerme. Me empecé a interesar por cómo solucionar mis problemas de espalda, corregir mi distorsionada postura, estar más fuerte, ganar en flexibilidad y agilidad.
A la vez empecé a poner en uso todas las ganancias que iba adquiriendo, en forma de nuevos movimientos y retos como recuperar mi sueño de practicar artes marciales. Empecé a transmutar mi identidad de “friki de la pantalla, pasivo y delgado” a una que me llenaba mucho más: “apasionado del movimiento, fuerte y activo”.
Comencé a preguntarme que es lo que realmente importaba en mi vida y a qué quería dedicar mis días. Empecé a diseñar y vivir el estilo de vida que siempre había soñado: ser el amo y dueño de mi tiempo, y poder hacer lo qué quiera, cuándo quiera y cómo quiera.
En mi caso, esto se concretó en poder vivir durante largos periodos de tiempo en otros lugares del planeta, viviendo como un local y aprendiendo aquello que me apasiona en plena inmersión total. Hasta la fecha he vivido en diferentes lugares, incluyendo Nueva York y Edimburgo, y he realizado dos grandes “mini-jubilaciones”.

Mini-jubilaciones por El Mundo

La primera fue en una isla remota de Filipinas donde estuve aprendiendo Kali, un milenario y devastador arte marcial filipino, directamente de manos del Gran Maestro Ernesto Presas Jr. ¿He mencionado que practicar artes marciales era un sueño relegado de mi infancia? Pues esta fue una experiencia que marcó un antes y un después en mí, en muchos sentidos.
Estuve viviendo tres meses en régimen de casi retiro, sin Internet ni lujos modernos, viviendo únicamente con mi maestro y mi instructor, a media hora en motocicleta de la población más cercana y entrenando mañana y tarde sin descanso, algo que terminó de transmutar mi vieja identidad física. Aquí puedes leer cómo esos tres meses tuvieron un resultado secundario inesperado.
La segunda fue un viaje de búsqueda sin destino a través de Tailandia y el sudeste asiático, mochila en mano.
[continuará…]