miércoles, 20 de junio de 2012

SEGUNDO COMPROMISO DEL ÉXITO

De Og Mandino:
Ya soy una persona diferente y mejor.

Apenas han transcurrido unos cuantos días desde que inicié una nueva
existencia con la ayuda de estos pergaminos, pero ahora experimento una
extraña y poderosa emoción en lo más profundo de mi corazón, un sentimiento
de una nueva esperanza que casi había desaparecido con el paso de los años.

Al fin he sido rescatado de mi lecho de desesperación y doy las gracias por
ello. Con las palabras de la primera promesa del éxito aún frescas en mis
labios, ya he multiplicado mi propia valía ante mis ojos y tengo la
seguridad de que este nuevo evalúo de mi persona, con el tiempo será
adoptado por el mundo exterior. Ahora conozco una gran verdad. La única
etiqueta de precio válida es la que nos asignamos nosotros mismos. Si nos
ponemos un precio demasiado bajo, el mundo lo aceptará; pero si nos
asignamos el mejor precio, el mundo también aceptará de buen grado ese avalúo.

Te doy gracias, Dios mío, por depositar en mis manos estos valiosos
pergaminos. Me encuentro en un momento crucial de mi vida y no debo 
alejarme, ni lo haré, de este desafío como me he alejado de otros en el pasado. 
Ahora sé que en la peregrinación de todos, a lo largo de esta vida, siempre 
hay lugares sagrados en donde podemos sentirnos afines con lo divino; en donde 
los cielos parecen descender sobre nuestras cabezas y los ángeles llegan a
auxiliarnos. Son los lugares de sacrificio, las áreas en donde se unen lo
mortal y lo inmortal, las tierras del juicio en donde se libran las grandes
batallas de nuestra propia vida. Mis derrotas del pasado ya están casi
olvidadas, incluso el dolor y la abrumadora angustia. Y seré muy feliz en
los años por venir, si logro mirar hacia atrás recordando este momento tan
especial, a sabiendas de que aquí pude saborear al fin la victoria.

Pero antes que nada debo aprender la segunda promesa de éxito, 
y ponerla en práctica:

Nunca jamás volveré a saludar al amanecer sin una meta.

En el pasado, el hecho de tener metas, ya fuesen grandes o pequeñas, me
parecía que no era otra cosa que una tonta práctica, puesto que tenía tan
poca fe en mis capacidades. ¿Para qué tener metas pequeñas e
insignificantes, me decía a mi mismo, simplemente para satisfacer mis
humildes talentos? ¿Qué diferencia podía significar todo eso en el esquema
de las cosas?

Y así, cada día salía sin rumbo por el mundo, sin timón y sin destino fijo,
con la esperanza de sobrevivir hasta la hora de la puesta del sol,
asegurándome, falsamente, a mí mismo que sólo esperaba el momento adecuado,
o que cambiara mi suerte, sin creer, no obstante, ni por un momento, que
algo en mi futuro sería diferente de lo que había sido en mi pasado.

Es fácil ir a la deriva de un día a otro. No se requiere ninguna habilidad,
ningún esfuerzo y ningún dolor. Por otra parte, nunca es fácil fijarse
metas para un día o para una semana, y alcanzar esos objetivos. Mañana
comenzaré me decía día tras otro. En aquel entonces no sabía que el mañana
sólo se encuentra en el calendario de los tontos. Ciego ante mis propias
faltas, desperdiciaba mi vida deliberando todo hasta que ya fuese demasiado
tarde, de no ser por estos pergaminos. Hay una inconmensurable distancia
entre tarde y demasiado tarde.

Nunca jamás volveré a saludar el amanecer sin una meta.

He estado viviendo en el callejón de los tontos. Tener siempre la intención
de llevar una mejor vida nueva, pero sin jamás encontrar el tiempo para
dedicarse a ello, es como si pospusiera la comida, la bebida y el sueño de
un día para el siguiente, hasta morir. Durante muchos años estuve
convencido, lo mismo que tantos otros, de que las únicas metas que valían
la pena eran las principescas metas con abundantes recompensas en oro, fama
y poder. ¡Qué equivocado estaba! Ahora sé que el hombre sabio nunca se fija
metas de inmensas proporciones. Ahora todos los planes de gigantesca
magnitud los califica de sueños, abrigándolos muy cerca de su corazón en
donde los demás no puedan verlos y mofarse de ellos. Después saluda cada
amanecer fijándose metas sólo para ese día, asegurándose de que todo lo que
planeó haya quedado terminado antes de irse a dormir.

Muy pronto, los logros de cada día se van reuniendo, uno encima del otro,
en la misma forma en que la hormiga amontona sus granos de arena y con el
tiempo se ha erigido un castillo lo bastante grande para albergar cualquier
sueño. En verdad, todo esto no sea difícil de lograr un vez que haya
frenado mi impaciencia, enfrentándome a la vida un día a la vez.

Puedo hacerlo. Lo haré.

Nunca jamás volveré a saludar al amanecer sin una meta.

Se ha ganado la mitad de la victoria del éxito una vez que se ha adquirido
el hábito de fijarse metas y alcanzarlas. Incluso la labor más tediosa se
hace soportable si yo marcho a lo largo de cada día convencido de que cada
tarea, no importa lo humilde o tediosa que sea, me acerca varios paso a la
realización de mis sueños. Qué forma tan agradable de seguir adelante con
mi vida, ya que si la mañana no me ofreciera ninguna nueva alegría, a
medida que cumplo con las metas que me he fijado para ese día, o si la
noche no me brindara nuevos placeres por cumplir con mis metas, ni siquiera
valdría la pena vestirme y desvestirme.

La vida, ahora estoy convencido de ello, puede ser tan gozosa como un juego
de niños cuando despertamos con la esperanza de que nos aguarda una senda
marcada con toda claridad.

Ahora ya sé en qué punto me encuentro.
Y también sé hacia dónde quiero que me conduzcan mis metas.

Para ir de aquí hacia allá, no necesito conocer todos los giros y recodos
de mi viaje en este preciso momento. Lo más importante es que he adoptado
las enseñanzas del primer pergamino y del segundo, y que ahora ya no miraré
hacia atrás en dirección a ese desconsolador pasado, cuando los días no
tenían ni principio ni fin y yo me encontraba perdido en medio de un
desierto de frivolidad, sin esperar nada en el futuro, como no fuesen la
muerte y el fracaso.

¡Mañana me fijaré metas! ¡Al día siguiente! ¡Y también al siguiente!

Nunca jamás volveré a saludar al amanecer sin una meta!

Alguna vez malbaraté mi vida, cambiándola por un centavo y la vida no quiso
pagarme más, pero ahora ya han terminado los días en que trabajaba por el
salario de un esclavo. Ahora sé que cualquier salario que le hubiese
exigido al a vida, la vida me lo habría pagado de muy buen grado.

Los rayos del sol no brillan por encima de mi cabeza para que yo pueda
reflexionar con tristeza en el ayer. El pasado ha quedado sepultado y yo
estuve a punto de permitir que me sepultaran junto con él. Ya no derramaré
más lágrimas. Que los rayos de sol puedan brillar sobre las promesas del
mañana... y sobre mi cabeza.

Nunca jamás volveré a saludar al amanecer sin una meta!

jueves, 7 de junio de 2012

Sergio Bambaren

Sergio Bambarén nació en Lima en 1960. Desde sus primeros años quedó cautivado por el océano. Su espíritu de aventura lo llevó a Estados Unidos, donde estudió y se graduó como Ingeniero Químico en la Universidad de Texas A&M. Sin embargo, su pasión por la tabla hawaiana lo llevó a viajar y a surfear por todo el mundo. Más tarde emigró a Sydney, Australia, donde trabajó como ejecutivo de ventas. Después de varios años de residencia en Sydney, Sergio se dio cuenta de algo: ya no trabajaba para vivir, vivía para trabajar. Entonces decidió tomarse un año sabático. Fue en Portugal donde finalmente encontró la ola perfecta, a la vez que conoció un delfín muy especial que le dio la inspiración para escribir su primera novela: El delfín. Historia de un soñador. El abrumador éxito de El delfín, traducido a 38 idiomas y dialectos, se ha repetido en todas sus obras, de las que se han vendido más de veinte millones de ejemplares en todo el mundo.  Asimismo, es vicepresidente de la Asociación Ecológica Mundo Azul.


Web; http://www.sbambaren.com/web/beta/
http://www.sbambaren.com/web/castellano/00principal.htm

lunes, 4 de junio de 2012

El Camino del Kaizen


El camino del Kaizen

de  http://homominimus.com/




Un viaje de mil Li empieza con un primer paso.
-Lao Tse





 Cuando intentamos dar un golpe de timón  en nuestra vida nos solemos encontrar  con la inercia, la tendencia de todos los sistemas a mantenerse en su posición de equilibrio. Esto ocurre en las organizaciones y en los individuos. Todos conocemos personalmente la duración y eficacia de los buenos propósitos de comienzo de año, por poner un caso, o de los proyectos faraónicos de cambios de sistema en las empresas,  y su tendencia a  convertirse en zombis o proyectos muertos que se arrastran moribundos durante meses y años  hasta desaparecer.
En el mundo occidental el enfoque es “Más es más”: cuanto más esfuerzo realicemos más conseguiremos, y se considera de pobres de espíritu o poco ambicioso el orientarnos hacia  modestos avances. Cuando queremos progresar buscamos las grandes innovaciones y los cambios de paradigma. Tendemos hacia los cambios cuánticos.

La filosofía de Kaizen es igual de ambiciosa en sus metas finales, pero elige un enfoque centrado en el proceso y en el poder de los pequeños ajustes  para progresar. Se trata de realizar un cambio incremental. “Menos es más” ( al menos en el largo plazo).

El Kaizen, traducido del japonés como “mejora”, supone un proceso de mejora constante e incremental desarrollado con pequeños pasos acumulativos, que pueden parecer insignificantes en un principio, pero que sostenidos de manera constante en el tiempo pueden alcanzar resultados extraordinarios. El sistema de productividad japonesa está organizado alrededor de este principio.

 La eficacia de este modo de pensamiento y acción  reside en su capacidad para pasar por debajo del radar del sistema de protección del organismo. Cuando nos enfrentamos a algo nuevo las alarmas se disparan y el miedo aparece. Cualquier modificación que queramos realizar en nuestra vida es potencialmente un peligro.  Para unos pocos, este miedo es transformado en energía y entusiasmo, pero para muchos de nosotros el miedo es paralizante, nos hace entrar en visión de túnel y termina por conspirar contra nuestras intenciones iniciales. Si en vez de orientarnos hacia un salto cuántico decidimos variar un solo elemento del sistema, el temor es más manejable.
Esta filosofía de la acción tiene por tanto un trasfondo minimalista: si queremos lograr algo mantenemos la meta a largo plazo,  pero nos centramos en el siguiente paso: pequeño, gradual y en apariencia modesto.

domingo, 20 de mayo de 2012

Patch Adams


Patch Adams es un medico estadounidense, mundialmente conocido, en parte por la película que lleva su nombre protagonizada por Robin Williams y sobre todo, por llevar 40 años como activista de una peculiar revolución social.

Después de tres intentos de suicidio en su juventud, aterrado por un mundo en el que lo mas evidente es la gran injusticia social y que diariamente a través de los medios de comunicación se nos vende el miedo robándonos la esperanza en el futuro, magnificando y perpetuando así el paradigma del dolor y el sufrimiento, decidió que en vez de suicidarse crearía su propia revolución y así lo hizo.

En 1972, creo el Instituto Gesundheit! (del alemán ¡salud!), que es un centro médico situado en Virginia Occidental donde actualmente reside. El Instituto se creó, en coherencia con la visión de su fundador, con el propósito de revolucionar la atención de salud mediante la sustitución de lo que el Instituto considera como la competencia y la avaricia con la generosidad y la compasión. – Wikipedia -
Uno de los proyectos del Instituto Gesundheit! implica el concepto de «payasoshumanitarios». El proyecto utiliza el recurso de la risa como elemento integrante de la atención eficaz al enfermo. En el pasado, el Instituto Gesundheit! ha llevado equipos de payasos a las zonas de guerra en Bosnia, los campos de refugiados en la República de Macedonia y a orfanatos para niños con sida en Sudáfrica. – Wikipedia –




sábado, 19 de mayo de 2012

"Un sueño posible"


 Un sueño posible, “The blind side”

Esta es una película que narra la vida de Michael Oher, Jugador de la liga profesional de Futbol Americano. Esto no tendría nada de particular,  al menos para este blog, si no fuera por las difíciles circunstancias que rodearon su infancia y como el empeño de una familia hizo una gran diferencia con el destino que la vida seguramente le reservo en principio.

Michael Jerome Williams, nació en  Memphis, Tennessee, fue uno de los doce hijos que tuvo su madre biológica, Denise Oher. Su madre fue una adicta al alcohol y al crack, y su padre biológico, Michael Jerome Williams, pasó mucho tiempo en prisión, razones por las que recibió muy poca atención a lo largo de su niñez.

En sus primeros años, asistió a multitud de escuelas, además de estar en diferentes casas de acogida e incluso vivir en la calle. Un mecánico con el que vivió un tiempo, consiguió que la escuela Briarcrest Christian School en la que inscribió a su hijo, aceptara también a Michael, gracias al potencial que se le veía para el deporte..

En el año 2004,  Leigh Anne y SeanTuohy, una pareja que tenía a un hijo y a una hija asistiendo a la misma escuela, le permitieron vivir con ellos y posteriormente lo adoptaron, atendieron sus necesidades y le apoyaron en los requerimientos necesarios para que Michael pudiera convertirse en lo que es a día de hoy; Un jugador profesional de la liga americana de fútbol.

 Sean Tuohy y su familia, Leigh Anne Tuohy y sus hijos son los protagonistas de la novela de Michael Lewis The Blind Side: The Evolution of a Game (2006). y de la película  The Blind Side (2009), protagonizada por Tim McGraw en el papel de Sean y Sandra Bullock en el papel de Leigh Anne. Asimismo el film obtuvo una nominación al Óscar a la mejor película y ganó en el apartado de mejor actriz para Sandra Bullock.

Aquí tenéis enlaces para la película y para conocer la vida de Michael Ohers.

Pelicula en Youtube:

Twitter: Michel Oher:  https://twitter.com/#!/michaeloher
Facebook Michel Oher: https://www.facebook.com/MichaelOher

1º Compromiso del exito: Og Mandino


PRIMER COMPROMISO DEL ÉXITO.

Nací para alcanzar el éxito no para fracasar.
Nací para triunfar, no para inclinar mi cabeza en señal de derrota.
Nací para saborear las victorias y brindar por ellas, no para gemir y lamentarme.

Web Og Mandino
¿Qué es lo que me ha sucedido? ¿En qué momento todos mis sueños se desvanecieron en una grisácea mediocridad, en la cual las personas promedio se aplauden unas a otras como si fuesen seres sobresalientes?

Ninguna persona ha sido jamás tan engañada por otra, como por sí misma. El cobarde está convencido de que solo está actuando con cautela, y el avaro piensa que esta practicando la frugalidad. No hay nada que resulte tan sencillo como engañarse uno mismo. puesto que siempre es fácil creer lo que queremos. Nadie, en toda mi vida, me ha engañado tanto como yo me he engañado a mi mismo.

¿Por qué siempre trato de ocultar mis pequeños logros bajo un manto de palabras que toman a la ligera mi trabajo, o que ofrecen disculpas por mi falta de capacidad? Y lo peor de todos es que he llegado a creer en mis propias excusas, a tal grado que gustosamente estoy dispuesto a vender mis días a cambio de unos centavos, mientras me consuelo pensando que las cosas podrían ser peores.

¡Pero ya no lo haré más!

Ha llegado el momento de estudiar el reflejo en mi espejo, hasta que sea
capaz de reconocer que el enemigo más poderoso que tengo... soy yo mismo.
Al fin, en este momento pleno de magia con mi primer pergamino, el velo que me hacía engañarme a mí mismo empieza a apartarse de mis ojos.

Ahora se que en el mundo hay y tres clases de personas. Las primeras
aprenden de su propia experiencia... son las sabias. Las segundas aprenden de la experiencia de los demás... son las felices. Las terceras no aprenden de sus propia experiencia ni de la experiencia de los demás... son las necias.

Yo no soy necio. De aquí en adelante me sostendré sobre mis propios pies,
arrojando para siempre a un lado mis terribles muletas de autocompasión y desprecio hacia mi mismo.

Nunca jamás volveré a compadecerme de mí mismo ni a menospreciarme.

Que tonto era cuando estaba de pie, desesperado, a un lado del camino,
envidiando a la gente de éxito y a los opulentos que desafilaban frente a
mí. ¿Acaso todas esas personas se han visto bendecidas con habilidades
únicas, rara inteligencia, valor heroico, ambición constante y otras
cualidades sobresalientes que yo no poseo? ¿Se les ha asignado un mayor
número de horas cada día, durante las cuales puedan desempeñar sus
extraordinarias tareas?

¿Poseen tal vez corazones llenos de compasión y almas desbordantes de amor,
diferentes del mío? ¡No! Dios nunca juega a los favoritos. Todos fuimos
modelados del mimo barro.

Ahora también se que la tristeza y los reveses que he sufrido en mi vida no
los he sufrido únicamente yo. Incluso los más sabios y los triunfadores de
nuestro mundo padecen etapas de abrumadora angustia y de fracaso, pero
ellos, a diferencia mía, han aprendido que no hay paz sin problemas,
descanso sin esfuerzo, risas sin pesadumbres, ni victorias sin luchas y que
es el precio que todos debemos pagar por vivir. Hubo una época en la cual
yo pagué ese precio fácilmente y de buen grado, pero las constantes
decepciones y derrotas primero desgastaron mi confianza y después mi valor,
en la misma forma en que las gotas de agua, con el tiempo, destruyen el
granito más resistente. Ahora todo eso ha quedado tras de mí.

Ya no soy uno de esos muertos en vida, permaneciendo siempre bajo la sombra
de los demás y ocultándome detrás de mis lamentables excusas y disculpas,
mientras los años se consumen.

Nunca jamás volveré a compadecerme de mí mismo ni a menospreciarme.

Ahora sé que la paciencia y el tiempo pueden lograr todavía más que la fuerza y  la pasión.

Los años de frustración ya están listos para cosecharse. Todo lo que he
podido lograr, y todo lo que espero lograr, lo he podido hacer y lo seguiré
haciendo, mediante ese proceso asiduo, paciente y perseverante gracias al
cual se construye un hormiguero, partícula por partícula, pensamiento por
pensamiento, paso a paso.

El éxito, cuando llega, de la noche a la mañana, a menudo desaparece al
rayar el alba. Ahora estoy preparado para vivir toda una vida de felicidad,
porque al fin he reconocido un poderoso secreto que permaneció oculto
durante esos años que me trataron con tanta dureza. En cierto sentido, el
fracaso es el camino que conduce al éxito, en la misma forma en que todo
descubrimiento que hacemos de lo que es falso nos lleva a buscar con afán
lo que es verdadero, y en que cada nueva experiencia nos señala alguna
forma de error que en lo sucesivo evitaremos con sumo cuidado. El sendero
que recorrí, a menudo humedecido con mis lágrimas, no ha sido una jornada
desperdiciada.

Nunca jamás volveré a compadecerme de mí mismo ni a menospreciarme.

Te doy gracias, Dios mío, por jugar tú juego conmigo el día de hoy y por
depositar en mis manos estos valiosos pergaminos. Me encontraba en el
momento del reflujo de mi vida, pero debí saber que en ese momento mismo es
cuando siempre cambia la marea.

Ya no contemplaré con tristeza el pasado. Jamás volverá. En vez de ello,
con ayuda de estos pergaminos, moldearé el presente porque me pertenece, y
seguiré, sin temor, sin dudas, y sin desesperación.

Fui creado a imagen de Dios. No hay nada que no pueda lograr si lo intento.

Nunca jamás volveré a compadecerme de mí mismo ni a menospreciarme.

viernes, 20 de abril de 2012

Javier iriondo: Donde tus sueños te lleven



"A pesar de las desgarradoras circunstancias y de los golpes recibidos,
A pesar del dolor infligido hasta las profundidades del alma,
Aplastado por los acontecimientos y los avatares de la vida,
Desde lo más hondo de mi corazón me niego a abandonar y permanecer en el suelo.
Puede que me llamen iluso, puede que me llamen loco y no esté cuerdo,
Con la incertidumbre, los miedos y las sombras de la duda por compañeros.
Sin importar cuantas veces me caiga o me tiren,
Mirare al frente, me levantaré y seguiré caminando en busca de mi sueño.
Podrán despojarme de todo, menos de mi libertad interior y de mi espíritu.
Puedo perder mis bienes, pero jamás me podrán arrebatar mi patrimonio,
Que son mi honor, mi dignidad y mis sueños, mi verdadero Tesoro".
Javier Iriondo " Donde los sueños te lleven"